Glaciar Thwaites: ¿Un Muro Gigante Bajo el Agua Para Frenar el Deshielo?
En pocas palabras
Científicos proponen construir una barrera submarina enorme para detener el deshielo del glaciar Thwaites en la Antártida, clave para el nivel del mar.
Más detalles
📄 Qué pasó
Científicos e ingenieros han propuesto una idea gigante: construir una barrera submarina de unos 80 kilómetros. El objetivo es frenar el deshielo acelerado del glaciar Thwaites en la Antártida, conocido como el “glaciar del juicio final”.
Esta "cortina" flexible buscaría bloquear las corrientes oceánicas cálidas que están derritiendo el hielo desde abajo. Así se intentaría ralentizar un proceso que amenaza el nivel del mar global.
📄 Dónde y cuándo
Todo esto ocurre en el glaciar Thwaites, en la Antártida, una región crucial para el clima. Equipos del Reino Unido y Corea del Sur han liderado investigaciones recientes allí.
Han perforado el hielo hasta 2,8 kilómetros, extrayendo muestras antiguas para entender el pasado climático. La propuesta de la barrera surge ahora, ante la urgencia de los hallazgos actuales sobre el rápido deshielo.
📄 Por qué es importante
El glaciar Thwaites ya es responsable de un 4% del aumento anual del nivel del mar. Su colapso total podría elevar los océanos hasta 65 centímetros.
Esta subida tendría consecuencias catastróficas, inundando ciudades costeras y desplazando a millones de personas. La estabilización del glaciar es vital para la seguridad de las costas y la economía mundial.
📄 Qué dicen las partes
Investigadores internacionales expresan una gran preocupación por la velocidad del deshielo. Consideran que las políticas actuales de reducción de emisiones no son suficientes o rápidas para evitar lo peor.
Por ello, defienden la barrera submarina, el "Seabed Anchored Curtain Project", a pesar de su complejidad y costo. Argumentan que el precio de no actuar sería mucho mayor a largo plazo.
📄 Qué viene ahora
Los próximos pasos incluyen seguir evaluando la viabilidad técnica y financiera de esta colosal obra. El costo estimado es de unos 50.000 millones de euros.
Mientras tanto, se instalan sensores a casi 1.000 metros de profundidad bajo el hielo. Estos envían datos diarios por satélite, cruciales para monitorear el glaciar y tomar decisiones informadas sobre su futuro.
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