Universidad de La Habana pasa a semipresencial por apagones
En pocas palabras
La Universidad de La Habana cambia a clases semipresenciales por 30 días. La medida responde a la severa crisis energética y los constantes apagones en Cuba.
Más detalles
📄 Qué pasó
La Universidad de La Habana, una de las instituciones académicas más importantes de Cuba, ha anunciado una serie de ajustes significativos en su operación. Estos cambios responden directamente a la crítica situación energética que atraviesa el país, marcada por una severa escasez de combustible y frecuentes interrupciones eléctricas.
A partir del viernes 6 de febrero de 2026, la universidad ha decidido extender la modalidad semipresencial. Esta nueva forma de estudio aplicará a todas las carreras universitarias y también a los programas de Técnico Superior Universitario (TSU). La medida tiene una duración inicial de 30 días.
Además, como parte de estas adaptaciones, se ha decidido posponer el Congreso Universidad 2026. Este evento, que normalmente reúne a académicos y estudiantes para discutir temas relevantes, ha sido aplazado para una fecha futura no especificada, reflejando la magnitud de los desafíos actuales.
📄 Dónde y cuándo
Las decisiones fueron tomadas y se implementarán en la Universidad de La Habana, ubicada en la capital cubana. El nuevo esquema semipresencial comenzó a regir desde el 6 de febrero de 2026.
La medida afecta a toda la comunidad universitaria: miles de estudiantes de diversas facultades y carreras, el cuerpo docente y el personal administrativo. La vida académica en la capital cubana se verá notablemente modificada por estas disposiciones.
La crisis energética que desencadena estos cambios es un problema nacional que se ha agudizado en los últimos meses, impactando a diversas esferas de la sociedad cubana, y ahora, de forma contundente, al sector educativo superior.
📄 Por qué es importante
Esta noticia es crucial porque subraya la profundidad de la crisis energética que enfrenta Cuba. La falta de combustible y los prolongados apagones no solo afectan la vida cotidiana de las familias, sino que ahora están obligando a instituciones clave como las universidades a alterar sus operaciones fundamentales.
Para los estudiantes, la modalidad semipresencial implica una adaptación considerable. Requiere mayor acceso a recursos digitales y una autodisciplina acentuada, aspectos que pueden ser desafiantes en un contexto de conectividad limitada y cortes de energía.
También es un indicador importante del impacto económico y social de la crisis. La educación es un pilar fundamental para el desarrollo de cualquier país, y su interrupción o modificación forzada puede tener consecuencias a largo plazo en la formación de profesionales y en la capacidad innovadora de la nación.
La decisión de posponer un evento académico de la talla del Congreso Universidad 2026 también envía una señal clara sobre la prioridad actual del gobierno y las instituciones: la gestión de la crisis por encima de otras actividades, incluso las de alto perfil intelectual.
📄 Qué dicen las partes
Según la Agencia Cubana de Noticias (ACN), la dirección universitaria explicó que estas medidas se adoptan para garantizar la continuidad del curso académico. La institución busca asegurar que el proceso formativo no se detenga por completo, a pesar de las dificultades.
La decisión se alinea con las orientaciones emitidas por el gobernante Miguel Díaz-Canel y el Ministerio de Educación Superior (MES). Esto sugiere una coordinación a nivel nacional para abordar el impacto de la crisis en el sistema educativo.
Cada facultad dentro de la Universidad de La Habana tendrá la responsabilidad de determinar cuáles asignaturas, evaluaciones o procesos requerirán la presencia física de estudiantes y profesores. El resto se manejará de forma virtual, utilizando principalmente la plataforma EVEA como soporte digital para materiales y comunicación.
En cuanto a los estudiantes becados, la universidad ha prometido una "atención diferenciada". Se están organizando las condiciones para su posible traslado temporal a sus provincias de origen, en caso de que las circunstancias lo hagan necesario o más conveniente para ellos.
El personal docente y administrativo también trabajará bajo un esquema semipresencial, con equipos de guardia para proteger y mantener las instalaciones universitarias. La universidad enfatizó la necesidad de adaptar los planes de estudio a la compleja realidad actual, priorizando la flexibilidad.
📄 Qué viene ahora
La continuidad de la modalidad semipresencial dependerá en gran medida de la evolución de la crisis energética en Cuba. Si la escasez de combustible y los apagones persisten o se agravan, es muy probable que la medida inicial de 30 días se extienda, afectando aún más el calendario académico.
Los estudiantes y profesores deberán fortalecer sus habilidades en el uso de plataformas digitales y adaptarse a un modelo de autoaprendizaje más intenso. La comunicación constante entre ambos será clave para superar los desafíos que impone esta situación.
Existe la posibilidad de que otras universidades en el país sigan el ejemplo de La Habana y Holguín, implementando esquemas similares para sus clases. Esto consolidaría un patrón nacional de adaptación educativa frente a la crisis.
Será fundamental observar las decisiones gubernamentales sobre la gestión de la crisis energética, incluyendo posibles acuerdos para el suministro de combustible o mejoras en la infraestructura eléctrica, ya que estos factores dictarán el futuro inmediato de la educación superior en la isla.
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