Cuba se prepara para un 2026 más caluroso y seco por El Niño
En pocas palabras
El Niño podría traer calor extremo, menos lluvia y riesgo de sequía a Cuba en 2026, aunque la actividad ciclónica sea menor.
Más detalles
Meteorólogos en Cuba están alertando sobre los posibles efectos del fenómeno El Niño para el año 2026. Se esperan temperaturas más altas, menos lluvia y un mayor riesgo de sequía en la isla.
A pesar de estas advertencias, los expertos no descartan la posibilidad de que algún ciclón tropical afecte a Cuba.
📄 Dónde y cuándo
El Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet) explicó que El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático. Está asociado al calentamiento inusual de las aguas del Pacífico ecuatorial y afecta la interacción entre el océano y la atmósfera.
Los especialistas del Insmet consideran que las condiciones previstas para 2026 podrían resultar en un verano particularmente caluroso. También se esperan períodos con menos precipitaciones de lo normal.
📄 Por qué es importante
Esta combinación de calor y escasez de lluvia incrementa el riesgo de una sequía meteorológica. Esto significa una mayor presión sobre las reservas de agua de la isla, algo crucial para el consumo y la agricultura.
Aunque El Niño suele reducir la actividad de ciclones en el Atlántico, los meteorólogos aclaran que esto no elimina el peligro. La posibilidad de que Cuba sea golpeada por un huracán o tormenta tropical sigue existiendo.
📄 Qué dicen las partes
Las previsiones para la actual temporada de ciclones hasta noviembre indican una actividad menor a la habitual. Sin embargo, el Insmet estima una probabilidad del 40% de que al menos un huracán impacte directamente a Cuba.
Para las tormentas tropicales, la probabilidad de afectación directa sube al 75%. Se pronostica la formación de hasta 11 ciclones tropicales en total, con 8 en el Atlántico, 2 en el Caribe y 1 en el Golfo de México.
De estos, cinco podrían ser huracanes y al menos dos alcanzar categoría 3 o superior en la escala Saffir-Simpson.
📄 Qué viene ahora
Estas advertencias son especialmente importantes para Cuba, dada la experiencia con fenómenos meteorológicos recientes. Huracanes como Melissa (2025), Óscar y Rafael (2024), e Ian (2022) han dejado daños significativos.
El huracán Melissa, por ejemplo, causó graves estragos en las provincias orientales, afectando viviendas, centros educativos, hospitales y miles de hectáreas de cultivo.
Cuba debe estar atenta a las actualizaciones de pronósticos y prepararse para las posibles consecuencias de El Niño y la temporada de ciclones.
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